Me pregunte estando solo
Solamente por curioso
Que será de aquella amante
Que cual planeta flotante
Deja de si un esbozo
Cuando retumba en las calles.
Si…era ella la mujer
La de mis sueños tal vez
Aunque podría entrever
Que era casi dos o tres
Quizá dos tres veces mas
Que todas ellas mujer.
En su pecho se sentía
Temblorosa la alegría
Y en su aliento conmoción.
Y del azúcar dulzón
EL gran peso que tenía
Cubierto su corazón…
Un poeta gran amigo
De mucho atrás conocido
Concluiría conmigo
Que de su amor bebería
Con tal de su compañía
Obtener con su cariño
“reciprocidad”…diría
Más si en vilo lo contempla
Y lo que pienso es seguro
Le quedaremos en deuda
Al magnánimo conjuro
De la mujer grande en todo
Y el apetito más puro…
Pues con el cuerpo desnudo
Y lo dulce de la sangre
No saciaría su hambre
Dañando así el transaje
De amor por cariño y bis…
Y quedaría la deuda
“Pagaré” luego en el viaje…
Y entre sus extremos…carne…
En sus puntas sudor-sangre…
Y cubierto en tanta carne
El placer seca la sangre…
Y se da cuenta la mente
De que es cercana a la muerte
Pues para amar a una gorda
hay que hacer el alma fuerte….
Por Juan David Poveda
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