Por Juan Felipe Castellanos Martínez
domingo, 8 de agosto de 2010
Que los gusanos se apiaden
Perdían el tiempo. Llevaban horas luchando contra las horas, huyendo de un mundo que les negaba la soledad. El agua que corría en la ducha de el motel más "decente" del centro de la ciudad acompañaba ese leve envejecimiento. La pasión no era, acumulaban cuatro "veces" y ninguno se sentía en deuda. Aún era cierta la ternura con que él miraba fijamente su hombro, su cabeza agachada, como si el agua no importara más, como si los siglos no los persiguieran. Ella por momentos trataba de reiniciar de formas no muy sutiles, pero era inútil. La malicia de la desnudez se había esfumado. También terminó por sucumbir al tedio y por acogerse a un cariño tembloroso. Pudieron pasar siglos antes de que ambos notaran que habían muerto. Vieron la primera mosca hambrienta posarse sobre las arrugas. La oyeron decir: "que los gusanos se apiaden".
viernes, 6 de agosto de 2010
-_-_-_-_-_-
No es valiente quien dibuja una rosa
y la perfuma con un verso retórico y alado
es valiente quien la arranca
con su mano desnuda
y entierra sus espinas
entre su carne libre de belleza,
quien es capaz de robarle a su existencia
los más desesperados gritos de angustia
y quien se da cuenta que el amor solo existe
para los que no lo merecen,
quien es capaz de enamorarse
de su propia desdicha
y convertir su sufrir
en la más letal arma profana,
embriagarse con su propia
sangre envenenada
y compartir su lecho con la locura.
Los cementerios están llenos de héroes
cuya historia está ensalzada en gloria
tal vez no haya forma
de que ellos disfruten
su viaje de ultratumba
y la única corona
que adorne sus líbidos despojos
sea la hiedra enredada
sobre una lápida que se pudre en el tiempo
Prefiero el destino de los canallas
que se desangran bajo la pluma
y se entregan a la más dura realidad...
y la perfuma con un verso retórico y alado
es valiente quien la arranca
con su mano desnuda
y entierra sus espinas
entre su carne libre de belleza,
quien es capaz de robarle a su existencia
los más desesperados gritos de angustia
y quien se da cuenta que el amor solo existe
para los que no lo merecen,
quien es capaz de enamorarse
de su propia desdicha
y convertir su sufrir
en la más letal arma profana,
embriagarse con su propia
sangre envenenada
y compartir su lecho con la locura.
Los cementerios están llenos de héroes
cuya historia está ensalzada en gloria
tal vez no haya forma
de que ellos disfruten
su viaje de ultratumba
y la única corona
que adorne sus líbidos despojos
sea la hiedra enredada
sobre una lápida que se pudre en el tiempo
Prefiero el destino de los canallas
que se desangran bajo la pluma
y se entregan a la más dura realidad...
Por: Julián David Marulanda
miércoles, 4 de agosto de 2010
Caminante maldito
Que has dejado solo caminos
Entre dos extremidades te posas
Para no poder ponerte en cuatro como las prostitutas.
Has dejado de lado,
En los recodos del camino
Solo desolación de un mundo maldito.
Tan solo el vino te reconforta
Como el brazo de un buen amigo,
Más allá de eso hay una tristeza que circunda
Bajo un dulce abrigo.
Por: Camilo Hernán Cárdenas Osorio
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