y la perfuma con un verso retórico y alado
es valiente quien la arranca
con su mano desnuda
y entierra sus espinas
entre su carne libre de belleza,
quien es capaz de robarle a su existencia
los más desesperados gritos de angustia
y quien se da cuenta que el amor solo existe
para los que no lo merecen,
quien es capaz de enamorarse
de su propia desdicha
y convertir su sufrir
en la más letal arma profana,
embriagarse con su propia
sangre envenenada
y compartir su lecho con la locura.
Los cementerios están llenos de héroes
cuya historia está ensalzada en gloria
tal vez no haya forma
de que ellos disfruten
su viaje de ultratumba
y la única corona
que adorne sus líbidos despojos
sea la hiedra enredada
sobre una lápida que se pudre en el tiempo
Prefiero el destino de los canallas
que se desangran bajo la pluma
y se entregan a la más dura realidad...
Por: Julián David Marulanda
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